Romántica del Día

La Balada más solicitada del día.
Enrique Iglesias y Juan Luis Guerra

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Descubre con este test… ¿Qué tan sensible eres?

Corrige los malos hábitos en tus niños.

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Los malos hábitos o manías desaparecen con el tiempo, pero otros persisten y llegan a ser un verdadero problema que puede surgir a raíz de estrés o ansiedad, educación inadecuada, inseguridad, entre otros.

Los malos hábitos más comunes:

Chuparse el dedo
: Es un reflejo primario muy corriente en los niños de corta edad, los niños lo hacen porque les relaja y les resulta placentero. Cuando este hábito se perpetúa pueden ser ridiculizados y volverse más tímidos y retraídos y también pueden favorecer la aparición de problemas dentales.

Para quitar esta costumbre, podemos sustituirla los primeros días por hábitos menos dañinos como dejar que el niño duerma con algún juguete o muñeco.

Morderse las uñas: Esta manía expresa a menudo un estado de nerviosismo o ansiedad. En algunos casos pueden llegar a estropearse gravemente las uñas y a hacerse sangre. Esta manía se perpetúa hasta la edad adulta en muchas ocasiones, especialmente en los varones.

Poner en los dedos alguna sustancia que tenga un sabor amargo o desagradable para el niño puede servir para que comience a abandonar este hábito, pero es imprescindible que el niño esté de acuerdo con ello.

Hurgarse la nariz: Esta costumbre no es exclusiva de los niños, muchos mayores también lo hacen, la diferencia es que los niños pequeños lo hacen en público sin ningún rubor. Hurgarse frecuentemente la nariz, además de no ser precisamente muy estético, puede producir hemorragias nasales.

Es conveniente explicar al niño lo inconveniente de esta costumbre y enseñarle a utilizar el pañuelo.

Decir palabrotas: Esta mala costumbre la suele desarrollar los niños por imitación, debemos ante todo evitar el decir estas palabras en su presencia y mostrar firmeza y desagrado cuando él las utilice.


Recuerda que:
Los niños actúan frecuentemente por imitación, imitan a sus padres y a los demás adultos y éste es con frecuencia el entorno que crea esos malos hábitos.

 

 

 


 

Un enemigo peligroso en casa: La anemia

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La anemia es una preocupación constante de muchas madres. Y no es para menos. Hoy en día, según los últimos estudios, casi un 50% de los niños menores de 3 años de edad presentan esa enfermedad. 

Causas de la anemia en los niños

1- La deficiencia de hierro es la principal causa de la anemia infantil. 

2- Una enfermedad parasitaria intestinal también puede provocar pérdidas de sangre, debido a que sea consumida por los parásitos.

3- La anemia también puede ser producida por alguna enfermedad o infección, como la urinaria, tuberculosis, paludismo, tumores, fiebre tifoidea, leucemia, entre otras. *

4- En los casos en que los niños menores de un año tomen leche entera de vaca u otros animales. 

5- Por la exposición diaria a la contaminación ambiental que producen las fábricas de pinturas, tintes, baterías y talleres de metalmecánica. Esas situaciones pueden llevar a una intoxicación progresiva por plomo del organismo y ocasionar una anemia severa. 

6- Algunos antibióticos pueden producir anemia, cuando son usados por largo tiempo. Has la consulta.
 

7- La anemia también puede ser una deficiencia en vitamina B12.

Cómo tratar la anemia infantil

Una dieta rica en hierro y en vitamina B12, muy presentes en las carnes rojas y vísceras, así como en vegetales verdes crudos (ricos en ácido fólico). 

El segundo paso es la complementación, a través de preparados que contengan hierro, y otras vitaminas, por vía oral. La dosis, así como el suplemento vitamínico, deberán ser indicados solamente por el médico.

 

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Trucos para estimular el apetito en tus niños

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Siga estas recomendaciones:

•Todo entra por lo ojos y la comida no es la excepción. Crear y diseñar platos atractivos es fundamental para provocar. La idea es preparar recetas que estimulen al niño con figuras geométricas o formas de trenes, casas, carros, etc. Por ejemplo, corte los vegetales y frutas como anillos o dé la carne en tiras.

•Los niños también pueden ser los cocineros. Permita que ellos intervengan en la preparación de los alimentos, porque así se los comerán con más ganas y satisfacción.

•En la variedad está el placer. Ofrézcale al niño varias alternativas para comer, con el objetivo de que él pueda escoger la que más le guste. Así mismo, sirva diferentes tipos de alimentos como frutas, vegetales, carne, cereales, panes y postres.

•Los colores estimulan los sentidos. Utilizar platos de tonos llamativos o con personajes infantiles ayuda a que el niño se sienta vinculado con la comida y tenga mayor interés al sentarse a la mesa.

•La rutina también hace al maestro. Cree hábitos alimentarios y establezca horarios de comida definidos. De esta forma, el niño se acostumbrará y tendrá hambre cuando llegue la hora de comer.

•Con la cuchara en la mano. Permita que el niño utilice los cubiertos y coma solo, en vez de darle la comida.

•Si es muy pequeño, déjelo utilizar las manos. Además, es importante que la familia se reúna a comer y lo acompañe.

•Entre gustos no hay disgustos. Tenga en cuenta qué le gusta a su hijo para poder brindárselo más seguido y mezclarlo con los alimentos que menos le agradan.

•La gratificación ayuda a superarse. Felicítelo cuando coma bien. Muéstrele su cariño y abrácelo.

 

 

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Ayuda a tus niños a superar sus miedos

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Si bien es cierto los miedos no son un grave problema pero que pasa cuando los padres somos culpables de crear miedo en los más pequeños y sin darnos cuenta lo único que hacemos es convertirlos en niños inseguros de sí mismos.

Asustarlos con el cuco, la oscuridad, entre otros, son sólo algunos de los temores más comunes en nuestros hijos, y la única manera de hacer que nuestros pequeños superen estos miedos es ayudándolos e identificando su principal temor.

Tras descubrir el problema, ten en cuenta los siguientes consejos:

Transmítale afecto, protección, tranquilidad, y confianza. De esa forma, tu hijo te contará siempre sobre sus miedos, y podrás ayudarlo a que los supere y crezca mas seguro de sí mismo.

Estimula a tu hijo a expresar sus miedos sin sentirse ridiculizado ni avergonzado. Para eso es necesario que aceptes los miedos como reales. Háblale por ejemplo de situaciones que le han asustado cuando eras pequeña/o y de sus miedos.

Enfrenta al problema con tu hijo. Cuando él no sea capaz de hacer algo solo, intenta hacerlo con él para que pueda comprobar que no pasa nada. Si por ejemplo, él no quiere entrar a oscuras en su habitación, dale la mano y entra junto con él.

No pierdas la oportunidad de enseñar a tu hijo como otras personas actúan con confianza en aquellas situaciones que él teme. Si tu hijo ve a otro niño tocar una hormiga puede que le ayude a perder el miedo a los insectos.

Premia a tu hijo por cada vez que él consiga avanzar en la superación del miedo. Alaba su esfuerzo, sus logros, su valentía y su decisión. De esta forma
estarás animándole y dándole mas confianza.

Cuando tu hijo esté pasando por una situación de miedo, trata de distraerlocon juegos. Por ejemplo: si el miedo que tiene es de la oscuridad, inventa juegos de espionaje o de busca de tesoros con linternas en una habitación oscura. Y cuando él consiga encontrar el tesoro (imaginario), dile lo valiente que ha sido y hazle notar que no ha pasado nada de malo.

Cuéntale siempre la verdad. A veces es el desconocido y la falta de información lo que provoca los temores a tu hijo. Si él se asusta con los cuentos de ogros, brujas, etc., dile que todos los personajes no existen en la realidad y que viven solamente en los cuentos, en las películas, etc. Le repita muchas veces si es necesario.


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Frases que NUNCA debes usar con tus hijos.

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Parece mentira pero el prohibirle algo a nuestros hijos se hace muchos más atractivo para ellos, así mismo cuando les decimos frases y ellos las interpretan de forma contraria.

Como padres debemos tener expreso cuidado con lo que les decimos, pues muchas veces les enviamos motivaciones negativas que lo único que les producen es humillación y una actitud doblemente negativa.

A continuación, frases que NO debes usar al momento de intentar corregir a tus hijos.

Eres un desordenado - El desorden

Siempre está fastidiando- Fastidiar aún más

Debes aprender de tu primo - Rechazo al primo

Así no llegarás a ningún sitio - Temor

Estoy harta de ti - Desamor

Ya no te quiero - Desamor

Aprende de tu hermano - Celos

Quedas castigado - Tristeza, venganza

Siempre te estás peleando - Me gusta pelear

Apártate de mi vista... no quiero verte - Desamor

No sabes estar quieto - Soy nervioso

Me matas a disgustos - Temor, desamor

Siempre estás peleando - Es lo mío

Cada día te portas peor - Soy así, soy malo

Eres un mentiroso - Lo mío es mentir

No sé cuando vas a aprender - Tristeza. No puedo

No me quieres nada - Desamor. Tristeza

Así no tendrásamigos - Es verdad

Se lo diré a papá cuando venga - Temor. Tristeza

 

 

Jamás ofrezcas infusiones a tus niños

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Querer mantener el estómago de nuestros niños calientito puede resultar sumamente perjudicial para ellos, ya que bebidas como el té, mate y café no son nada recomendables ni beneficiosos para los niños, sobre todo los más pequeños.

Lo real es que lejos de aportar algún beneficio pueden ser perjudiciales para ellos porque:

- Contienen sustancias que disminuyen el aprovechamiento del hierro, porque bloquean la absorción en el intestino y producen Anemia.

- Contienen sustancias estimulantes y excitadoras del sistema nervioso (xantinas).

- Suelen ser irritantes del estómago.

El té, el anís en grano, boldo, manzanilla, eucalipto, tilo, ruda, menta, poleo, cedrón, pasionaria, ajo, entre otros pueden provocar intoxicaciones graves por lo que no deben ser ofrecidos a los niños en ninguna circunstancia.

En la actualidad los niños son expuestos en forma desmedida a estímulos que los excitan más de lo conveniente y ha eso se le suma la costumbre de ofrecerles mate, té o café que, lejos de reconfortarlos, los excitan aún más durante el día y les dificultan la conciliación del sueño a la noche.

El vaso de leche no debe ser reemplazado por nada.

Si hace frío es conveniente mantener el ambiente confortable y abrigar al niño cuando sale.

Si rechaza la leche simplemente es porque no tiene hambre y se le deberá ofrecer agua, si tiene sed, hasta que vuelva su apetito.

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Aprende a controlar los berrinches

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Aunque resulte paradójico, debemos entender la rebeldía, la desobediencia, el negativismo, las rabietas y los berrinches como signos positivos y expresivos de una personalidad en formación. Esta etapa del desarrollo se evidencia alrededor de los 2 años.

Si un niño a esta edad no da ninguna señal de oposición- entrega sus juguetes con demasiada facilidad, no se ofende, no protesta ni se defiende cuando le sacan o le niegan algo- debemos preocuparnos: ese niño tiene miedo de exponerse. En el mejor de los casos, necesita mantener en secreto sus verdaderos deseos. En el peor de los casos, ya no sabe lo que desea o ya no desea.

El primer paso para abordar el tema
Lo primero es reconocer lo complicado que resulta para los padres y/o educadores vérselas con unos niños que- a pesar de la torpeza, la inmadurez y la impulsividad propias de la edad- intentan comunicar su gusto, sus ganas, sus necesidades, su vitalidad, su ritmo, su desacuerdo, como pueden.
No queremos sofocar la expresividad del niño. Tampoco debemos dejarlo librado a sus impulsos. Cualquiera de estas dos posiciones termina siendo destructivas y llevan a la enfermedad.

¿Significa esto que hay que dejar actuar al niño según sus antojos?
Por supuesto que no. ¿Es posible respetar su individualidad sin dejar de ejercer la autoridad? Por supuesto que sí. Un niño que se siente respetado, respeta; si se siente engañado, miente. Un niño que se siente escuchado, escucha; sabe que hablar vale la pena. Un niño al que se le dan razones verdaderas y válidas, aprende que nadie - no sólo él- puede hacer todo lo que quiere en cualquier momento.

¿Cómo les gustaría ser tratados a ustedes cuando desean muy intensamente algo de lo cual se tienen que privar? Los niños quieren y necesitan saber porqué no pueden hacer lo que les da la gana. Exigen respuestas sinceras.

 

1.- Permanecer tranquila. Gritarle o zamarrearlo aumenta el problema en vez de calmarlo. Uno debe dar el ejemplo al niño, conteniéndose.

2.- Pensar antes de actuar. Tómese un par de segundos para pensar qué va hacer. Hay cuatro caminos :

a) Distraerlo: Cámbiele el objeto de atención, ofrézcale otra cosa en vez. Esta técnica funciona bien con los menores.

b) Apártelo: Lléveselo a un lugar más tranquilo para calmarlo. Por ejemplo, a su pieza si ésta en la casa, o a su auto si anda fuera. Evite hablarle para que entre en razón cuando esta gritando, porque no resulta. Espere que se calme.

c) Ignórelo: Algunos niños hacen pataletas para lograr atención. Trate de ignorarla y de seguir con lo que estaba haciendo. Si es muy pequeño, quédese en el mismo lugar haciendo otra cosa para que además no se sume abandono a su sensación de frustración.

d) Tómelo: Contener físicamente a un niño fuera de control puede ser peligroso para usted y para otros. Debe advertirle que usted sabe que está enojado (a) y que va a tomarlo hasta que se calme. Esto es importante, porque a los niños no les gusta descontrolarse, ya que les da miedo. Así, si un adulto puede hacerse cargo de la situación y calmarlo, lo reafirma.

Enséñale a tus hijos a compartir

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Los niños no son egoístas por naturaleza. El egoísmo también se aprende. ¿Cómo enseñar a los niños a que hagan lo que muchos de nosotros todavía no lo hemos aprendido? El compartir es una de las habilidades sociales más difíciles de enseñar a los hijos. Requiere tiempo y práctica.

Los bebés demuestran habilidades sociales desde el día que nacen. Al escuchar la voz de su madre, al voltear la cabeza para seguirla, los bebés están estableciendo un lazo social con su entorno. Luego, cuando empiezan a jugar con sus iguales, ellos estarán desarrollando habilidades sociales que serán positivas o no dependiendo de las relaciones que tengan con sus padres, familiares, cuidadores y maestros.

Los niños con habilidades sociales positivas tienen una mayor probabilidad de salir adelante en la escuela y también en la vida. Por eso es tan importante enumerar estas habilidades sociales positivas:

- Jugar bien con los demás
- Sentirse a gusto en su ambiente
- Compartir, colaborar y cooperar
- Respetar su turno en las actividades
- Identifica y expresa sus sentimientos
- Se preocupa con los demás

Una de las habilidades más difíciles de enseñar es la de compartir. Aunque puedan aprender a compartir desde muy pequeños, la mayoría de los niños sólo estarán preparados para compartir juguetes y otros materiales a partir de los cuatro o cinco años. Antes de eso puede que no estén listos para compartir. ¿Qué hacer para lograr que los niños compartan?

1- Los grupos de juego y los encuentros para jugar con los amiguitos son formas populares usadas por las familias para que los niños tengan la oportunidad de estar en compañías de otros niños de su misma edad.

2- No se puede obligar a un niño a compartir. El niño tiene que estar preparado. Y para eso debe ser estimulado por sus padres, familias, y educadores. La mejor forma de educar a los niños a que sepan compartir es con el ejemplo. Deje que tu hijo te vea compartir regularmente.

3- La utilización de palabras que estimulen y motiven a los niños a compartir también es importante. Cuando el niño deje que otro niño toque sus juguetes, felicítale diciéndole que él es muy bueno, tiene buen corazón y sabe ser amigo.

4- Aprovecha situaciones en que exijan compartir para enseñar a tu hijo a hacerlo. Por ejemplo: Si tenéis un trocito de torta en casa, enséñale que deben compartirlo entre todos. Pide a tu hijo que lo haga. Él se sentirá partícipe de tu buena actitud. Si algún otro niño visita a vuestra casa, pide a tu hijo que comparta con el niño su habitación, juguetes, un juego, o libros.

5- Fomenta el juego en grupo con su hijo. Además de compartir él aprenderá también a colaborar, a expresarse, y otras habilidades sociales.

6- No compare a tu hijo con otros niños. No todos los niños se desarrollan al mismo ritmo. Las habilidades sociales duran toda una vida y crecen a medida que nosotros mismos crecemos.
 

Madre moderna en solo diez pasos

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Ser madre no es tarea fácil menos con los nuevos niños, más independientes y activos que antes, acá te damos 10 tips para ser una súper-mamá moderna con tiempo para ti y tu pareja.

1. El que mucho abarca poco aprieta
Si te pones a hacer varias cosas al mismo tiempo, terminarás haciéndolas todas a medias. Así que olvídalo y dedícate de a una. Es decir, si tienes que terminar una presentación o un papeleo en el trabajo, termínalo y luego llama a casa para saber de los niños. Sino gastarás el doble de energía en tratar de retomar la tarea dejada a medias y estarás desconcentrada en la segunda.

2. Tiempo para ti
Ya sea después de todas las obligaciones o al mediodía, pero siempre reserva al menos media hora sólo para ti, en la que no le sirvas a nadie y en la que puedas dedicarte a hacer lo que te gusta, te relaja o al menos te descansa.

3. Un plan romántico
Cada dos semanas sal con tu pareja en plan romántico. Ese día deben salir solos y dedicarse a hablar de ustedes, de lo que les pasa, de lo que viven. Dejar el tema hijos para otra oportunidad.

3. Música tranquilizadora
Cuando vayas manejando, sobre todo, escucha música tranquilizadora, que no te acelere, sino que te ayude a tomar las cosas con más calma. Además, si vas con los niños, esa música los tranquilizará a ellos también.

4. No te vuelvas loca limpiando
Si llegas a casa y resulta no estar tan limpia y ordenada como solía estarlo, pues olvídalo. Es irrelevante. No te vuelvas loca limpiando, mejor déjalo para cuando tengas más energía y aprovecha la que te queda en disfrutarla con tus hijos. Es mucho más gratificante.

6. Sal con tus amigas
Sal de vez en cuando con tus amigas y diviértete de lo lindo. Verás lo terapéutico que resulta una conversación con las amigas.

7. Hijos modernos
Una madre moderna necesita hijos modernos y esto es: que cada uno haga su cama, que ayuden con los quehaceres domésticos y que sean responsables en sus tareas escolares. Explícale que esto te ayudaría a estar más tiempo con ellos jugando en vez de estar persiguiéndolos porque no hicieron los deberes.

8. Conoce a tu familia
El saber cómo son tus hijos, lo que les gusta, sienten y viven, te ayudará a tener mayor cercanía con ellos y ser mejor madre.

9. No eres perfecta
Debes saber en qué flaqueas, pero no obsesionarte con ser perfecta. Basta con que trates de mejorar y ser más humana. Esto es, dejar atrás las culpas, esas que la mayoría de las mujeres tienen una vez que salen a trabajar.

10. Habla con tu familia
Visita a tu familia, mamá, hermanos, tíos, habla con ellos de tus cosas, siempre tendrán un buen consejo para ti.

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La Autoestima en los Niños

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Hace unos días tuve la oportunidad de visitar a una buena amiga hacía tiempo que no la veía y entre otras cosas me comentaba que había tenido un día muy difícil con mucho trabajo. Cuando en algún momento Fue a llevarle a su hija pequeña unos cuadernos al cuarto y se dio cuenta de que la niña había derramado una bebida sobre su cama. Ella perdió el control y comenzó a gritarle, con toda su ira. Le dijo cosas como: "¡Te dije que no comieras en tu cuarto!", "¡eres una irresponsable", apúrate y límpialo Presa de su rabia, cansancio maltrató a su hija y agravó más la situación. Y es que hoy en día lamentablemente es muy común hacerle comentarios agresivos e hirientes a nuestros hijos. Creemos que así los vamos a motivar a cambiar o a corregir su comportamiento. Pero en realidad, lo que logramos con esto es bajarles la autoestima, quebrarles la seguridad y hacerles perder la confianza en nosotros. Los niños que son víctimas constantes de insultos, amenazas y críticas, tendrán una estima cada vez más baja y por lo tanto enfrentarán una gran dificultad en el futuro, en sus trabajos y en sus relaciones con los demás, porque se sienten incapaces de ponerles un límite a las personas que intenten maltratarlos en algún momento
Nuestros hijos responden mejor a los actos, los gestos y a las palabras alentadoras y cariñosas, que al castigo excesivo o a los comentarios denigrantes y descalificadores, pues éstos acaban con su estima y les dejan heridas emocionales difíciles de sanar. El apoyo, el reconocimiento de sus logros y esfuerzos y la calificación constante los fortalece, los capacita para enfrentar la vida, y los hace sentir queridos e importantes. Así que cuando sientas que debes llamarle la atención a tus hijos elige el mejor momento, nunca le reclames delante de sus hermanos, de sus amigos o en público, es muy hiriente y puede afectarlo para toda la vida. Es preferible esperar que te sientas más serena para llamarle la atención y evitar así herirlos profundamente.
Y recuerda tus hijos cuando son pequeños dependen absolutamente de ti, y será tu trato y la atención que les brindes el medio a través del cual ellos reciban tu amor.